Carmen El Agua está en el Albaicín, en una zona privilegiada con vistas directas a la Alhambra. Es de esos sitios que impresionan al llegar, pero lo interesante es que no se quedan solo en eso. El espacio es agradable, cuidado y con un ambiente tranquilo para cenar sin prisas. No es enorme, lo que hace que la experiencia sea más íntima. Se nota que está pensado para que estés cómodo y disfrutes.
La comida

El steak tartar estaba muy bien ejecutado. Carne fresca, buen corte y aliño equilibrado. Nada enmascara el producto, que es lo que debe pasar en un plato así.
El tartar de atún buena materia prima, corte limpio y temperatura bien controlada. Además, lo terminan rallando con trufa fresca en mesa, un detalle que eleva el plato y le aporta un matiz aromático interesante sin saturarlo. La trufa está bien integrada y no invade. Es un plato bien pensado y bien ejecutado.


La presa ibérica ahumada fue el plato más contundente de la noche. La terminan de ahumar delante del comensal. El punto de cocción estaba muy bien logrado. El ahumado es suave y está bien equilibrado, no invade ni enmascara el sabor propio de la presa.
Se puede elegir acompañamiento, ya sea verduras o patatas, lo que permite adaptar el plato al gusto personal.
El tiramisú cerró la cena de forma equilibrada. Cremoso, con dulzor contenido y buena textura. Un postre clásico bien hecho.

Única crítica que tengo
Si tengo que poner un pero, sería la cantidad. Las raciones son algo justas. A mí personalmente me encantó todo, pero es verdad que no es un sitio al que vas a salir lleno en exceso, sino satisfecho por la calidad.
El vino El servicio
La carta de vinos es amplia y variada, con opciones tanto nacionales como internacionales. El personal te asesora según los platos que vayas a pedir, lo que facilita mucho la elección si no conoces bien las referencias. Siguiendo su recomendación, optamos por un Ribera del Duero crianza, un vino con estructura media-alta, fruta negra madura y taninos suaves, que acompañó perfectamente la presa ibérica y los tartares sin robarles protagonismo.
El trato de los camareros fue excelente. Muy atentos, educados y profesionales. Se nota que saben lo que hacen, que conocen la carta y que están pendientes sin resultar pesados. Hoy en día eso marca mucho la diferencia, y aquí lo tienen muy bien trabajado.
Precio
La cuenta fue de 128,80€ para dos personas. No es barato, pero teniendo en cuenta la ubicación, el producto y el servicio, está dentro de lo razonable para una cena especial en Granada.
Importante
Los precios se incrementan el terraza un 10% y un 20% en balcón
En resumen, Carmen El Agua es un sitio que cumple. No vive solo de las vistas; la cocina responde y el servicio está a gran nivel. Si buscas una cena cuidada en un entorno único, es una apuesta segura.
